Cristina Segura es maestra de Educación Primaria y responsable de biblioteca en el colegio Mariano Benlliure de Collado Villalba (Madrid)

El Día del Libro se nos presenta una estupenda ocasión para diseñar y realizar diversas actividades que animen a nuestros alumnos a leer y a contagiarse del “gusanillo de la lectura”.

Motivar a leer a los niños es una responsabilidad común; un trabajo colectivo desde los distintos ámbitos sociales en los que los niños están inmersos.

Os proponemos a continuación algunas experiencias que hemos llevado a cabo en el ámbito educativo y que pueden ser organizadas desde las tutorías o bien desde la Biblioteca del Centro:

 

“No te lo pierdas”

Se trata de un intercambio de opinión y de crítica literaria que se puede realizar durante las semanas previas y posteriores al Día del Libro. 

  • Los lectores, tras terminar de leer el libro elegido, rellenan una hoja tipo como la que se muestra y la pegan en un gran panel colocado frente a la Biblioteca del Centro. De esta forma comparten sus opiniones y recomiendan sus títulos preferidos al resto de compañeros.
     
  • Las hojas están a su disposición en la Biblioteca del Centro y la participación es totalmente voluntaria.

 

 

 

“¿De qué va?”

Con esta actividad los lectores juegan a unir texto e imagen y además podrán conocer las sinopsis de algunos cuentos que aún no han leído.

  • Al finalizar la lectura del libro elegido, cada alumno escribe en un papel una breve reseña sobre lo leído (una frase o dos).
     
  • En la alfombra de clase o sobre las mesas se exponen todos los cuentos seleccionados.
     
  • Se reparten todas las reseñas aleatoriamente entre los niños (si a alguien le toca la suya deberá cambiarla).
     
  • Por turnos tendrán que ir asociando cada texto con el cuento correspondiente, sin abrir los volúmenes, basándose en la imagen y el título de las portadas.

 

 

“Disfraces de libro”

Esta actividad de nueva creación motiva a los niños a la lectura y les permite traspasar las páginas del libro.

  • Cada alumno elige un libro de la biblioteca (de aula o del centro) que le llame la atención por la portada, sinopsis, etc.  y que leerá durante los días previos a la celebración.
  • El día 23 los alumnos vendrán disfrazados de algo relacionado con la historia del libro elegido (objetos, personajes, lugares…). No es necesario que traigan un disfraz completo; pueden colocarse un dibujo en la ropa o traer un objeto representativo del texto.
  • A lo largo de esa jornada, los alumnos podrán representar breves dramatizaciones, presentaciones o descripciones sobre el objeto o personaje elegidos.

Con esta última propuesta favorecemos también la participación de las familias desde casa, ayudando a los niños con la selección del disfraz y la preparación de su actuación.

 

Esperamos que sean de utilidad estas sugerencias y que podamos aprovechar la oportunidad que nos brinda esta fecha para continuar “haciendo” grandes lectores.